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miércoles, 12 de noviembre de 2014

Crisis en la F1, visiones de un aficionado (IV): cambios, cambios y más cambios

La semana pasada comenzábamos con este monográfico que vamos a dedicar a la crisis en la Formula 1. Este será nuestro cuarto capítulo. Los tres capítulos anteriores nos llevaron a analizar la posición de las escuderías nuevas, el problema de la emisión en pay-per-view y la inclusión de circuitos que resultaron un fiasco. En el capítulo que proponemos hoy, vamos a centrarnos en lo que provocan los cambios en las regulaciones que hemos vivido en los últimos años. Y nos vamos a centrar en dos aspectos: la inversión de los equipos para adaptarse a ella y el lío de los aficionados para acostumbrarse. Este capítulo nos servirá para enlazar con el que veremos mañana.

Vamos con ello.

Cambios de reglas, reglamentos y regulaciones.

Desde el año 2009, con el dominio de Brawn GP, en la Formula 1 hemos vivido periodos de verdadera hegemonía. Incluso podemos irnos más atrás y comprobar la hegemonía de Scuderia Ferrari durante el periodo de 2000 a 2004. Si vamos a eso, el periodo de mayor rivalidad que hemos vivido en la Formula 1 en los últimos años ha sido entre los años 2005 y 2008, contando incluso con el bicampeonato de Renault y Fernando Alonso, que estuvo reñido hasta el final. Podríamos añadir los años 2010 y 2012, si queréis. Pero aún así, en esos años vivimos fuertes periodos de dominio. ¿O ya no recuerda nadie a Sebastian Vettel marcando pole tras pole, y sacando rédito del difusor soplado?

Estos dominios insultantes, estas fuerzas incontrolables debían ser coartadas. O así ha debido pensarlo la FIA durante estos últimos años. Cada vez que ha surgido algo que daba el dominio a un equipo, la FIA regulaba. Y regulaba en su contra. El Mass-dumper fue considerado ilegal en 2006, el doble difusor en 2010, el difusor soplado en 2011, los mapas motor variables en 2012... Incluso en 2008 se llegó a un acuerdo para congelar los motores. Según Toto Wolff esto es culpa de los equipos pequeños. Este año, con el dominio de Mercedes AMG Petronas y las 15 victorias que acumulan sobre 18 totales, se ha planteado una descongelación de motores, pero Lauda ya ha dicho claramente que abandonarán la competición si se hace.

Pero analicemos lo que ha ocurrido durante estos año. Se han cambiado las relaciones de cambio, las revoluciones máximas, el tamaño de los alerones... El año pasado, a medio partido, cambiaron los compuestos de los neumáticos. En 2011 hubo un intento de prohibir los difusores soplados. También se prohibió el F-duct después de que la gran mayoría de los equipos lo consiguiera hacer funcionar. Se introdujo el DRS, el KERS se introdujo, se eliminó y se volvió a introducir... los cambios técnicos han sido incontables durante estos años y más profundos este año 2014. ¿En qué ha desembocado esto?

Gastos añadidos

El resultado de tanto cambio es éste, sin duda. Un equipo que ha innovado e investigado un elemento que le permita rendir con una eficacia ha gastado mucho dinero en desarrollar ciertos elementos que le dan la ventaja que adquiere. Al año siguiente, dicha innovación no vale. Y debe volver a invertir para conseguir adaptar su coche a la nueva regulación. Ese año, es otro equipo quien ha gastado más dinero y se hace con el dominio; al año siguiente, otra regla prohibiéndola y más gasto. Esto, para los equipos grandes, para los equipos históricos, con dinero y que ganan puntos y carreras, no es un problema. Se pone dinero en la I+D o se consigue un gran patrocinador y se compensa.

Pero como vimos en el capítulo número I de este monográfico, el problema no son los equipos grandes, sino los equipos pequeños. aquellos que deben comprar las piezas para montar su monoplaza. Diseñar el chasis es una inversión enorme, su readaptación aún más. Y si a eso le unimos el dinero que cuesta rediseñar motores, suspensiones, sistemas de frenos... Todo ese dinero es el que lastra a las escuderías pequeñas. Una marca motorista, como Ferrari, diseña todos los elementos en su propia fábrica y gasta un dineral. Pero ese dineral debe volver a las arcas de Ferrari de alguna manera. Y ya que construye motores para Sauber F1 Team y Marussia Racing, se los cobrará más caros. ¿Por qué? Porque los motores de este año llevan más desarrollo. Así, cuando Toto Wolff dice que la culpa de la congelación de motores la tienen los equipos pequeños, tiene parte de razón: con los motores congelados, no hay desarrollo y los motores no suben de precio, con lo que mantener un equipo pequeño saldría más barato.

Sin embargo, la congelación de motores conlleva aparejada una mejora de los elementos aerodinámicos de los monoplazas. Como los difusores, por supuesto. Para adaptarse a los equipos grandes, los pequeños deben alquilar túneles de viento, rediseñar partes de sus coches... más gasto. Y lo que parecía redundar en ahorro de costes, se convierte en un sumidero de dinero al que los equipos con menos presupuesto apenas pueden hacer frente. Así que hay que recaudar más por alguna otra parte, ya sea en entradas o en sistemas de pago por visión. Lo que conduce a menos aficionados en la grada y en la televisión.

Y los aficionados confundidos gastan menos dinero

No es sólo que gasten menos dinero, es que si los aficionados están confusos, se van y no llegan nuevos. No nos engañemos, la Formula 1 siempre ha sido un deporte complejo, lleno de normas de ingeniería, aerodinámica, reglas deportivas, regulaciones técnicas... Es complicadísimo aprender un mínimo y lleva años acostumbrarse a muchas cosas, muchas normativas y muchas regulaciones quisquillosas para empezar a entender un mínimo de la F1. Y entender más aún es más complicado y lleva muchos, muchos años.

Teniendo esto en cuenta, ¿qué ocurrirá si cada año cambian dichas regulaciones? Muchos aficionados viejos ya nos liamos y nos perdemos muchísimo cuando cambian normativas, motores, diseños... ¿Qué ocurrirá con los aficionados nuevos que se suben al barco por un piloto nacional, por moda o con los aficionados nuevos que suponen los países en los que la F1 ha aterrizado hace poco? Que se liarán aún más. Y, como dice este encabezado, un aficionado que no entiende a lo que se enfrenta, directamente no gasta dinero en ello. O no lo gasta en absoluto. Porque reflexionemos y echemos la vista atrás al segundo capítulo de este monográfico, el del pay-per-view. ¿Alguien pagaría por ver algo que no entiende? ¿Alguien contratará algún paquete que incluya servicios que no va a consumir? Recordemos que los paquetes que incluyen la F1 en el pay-per-view incluyen otras cosas que el cliente puede no querer (¿por qué tengo que consumir el paquete completo de televisión, chorripelículas, cutrocumentales, etc., para ver la F1?). Esto reduce lo que la FOM recauda de los derechos de televisión aún más de lo que vimos en el mencionado capítulo II. Y profundiza en el problema de por qué el pay-per-view no es la solución.

Para concluir

Existe, en la FIA, la creencia de que la regulación de costes viene por un férreo control de los mismos. No estamos de acuerdo. Y no estamos de acuerdo por la experiencia que estamos viviendo. Cuando la F1 ha intentado tener el control absoluto sobre el dinero que se gasta, el resultado ha sido que se gasta muchísimo más dinero. Echemos un ojo al asunto de las mantas de los neumáticos que es, creo, claro y meridiano en este asunto.

Según todas las fuentes, las mantas térmicas cuestan unos diez mil euros a los equipos. Se quieren prohibir. ¿Cuál será la consecuencia lógica de un equipo de tecnología puntera a la ausencia de tal elemento? El desarrollo de sistemas nuevos para conseguir el mismo objetivo: poner las ruedas en la pista a una temperatura óptima. ¿Y qué conlleva eso? Un gasto mucho mayor del ahorro que se conseguirá con la prohibición de dichas mantas.

En definitiva, lo que se está intentando hacer con tanto recorte y tanta normativa es ponerle puertas al campo. A la F1 llegan los ingenieros mejor preparados, los más imaginativos, los más eficaces. Y a estos, cuyo trabajo es idear nuevos sistemas y hacernos llegar el futuro, no los puede detener nadie.


Primera parte: Las escuderías pequeñas
Segunda parte: Emisión en pay-per-view
Tercera parte: Circuitos fallidos
Quinta parte: Congelaciones en I+D y pruebas
Sexta parte: Crisis económica mundial

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jueves, 6 de noviembre de 2014

Crisis en la F1, visiones de un aficionado (II): emisión en pay-per-view.

Ayer comenzamos un monográfico que vamos a dedicar a la crisis que vive la Formula 1 desde hace unos años. Para comenzar, tomamos un pequeño análisis, desde nuestra visión particular, de lo que está pasando con las escuderías pequeñas.

Hoy nos vamos a lanzar con otra de las patas de este banco que queremos componer. Poco a poco, iremos llegando a una conclusión general que las enlaza todas, formando un puzzle que es lo que a los que llevamos amando este deporte desde hace años y recordamos gestas como las de Hill, Keke o Prost, por no nombrar a Senna, nos reconcome y nos hace perder la fe en la Formula 1 si sigue tal como va, directa al precipicio.

La Formula 1, un deporte de élites

Nótese el plural. Y digo esto no porque nos considere a los aficionados a la máxima competición del motor una élite de nada (aunque podría ponerme chauvinista y decir que sí). Sino porque es un deporte que está compuesto por élites. La primera y más importante, por la élite de los pilotos de competición.

A la Formula 1 siempre han llegado los mejores pilotos del mundo, aquellos que demostraban una habilidad por encima de lo habitual. Y no sólo ellos, sino también los que tenían dinero suficiente para poner el culo en el asiento de un monoplaza. Recordemos la película Rush. Lauda impresiona a la Scuderia con su talento para mejorar un coche lento como una vaca con artritis; Hunt consigue que Hesketh ponga un coche para él dentro del Gran Circo. Como veis, bien las élites deportivas, bien las élites económicas, consiguen llegar a la Formula 1.

Esto se ha mantenido hasta nuestros días, pero a estas élites a la hora de pilotar, que desembocan en élites de escuderías (Scuderia Ferrari, Vodafone McLaren Mercedes y Williams Martini Racing son dicha élite y actualmente, Mercedes AMG Petronas y Red Bull Racing se han unido al club), creando grupos de equipos que pueden aspirar a todo y equipos que luchan por llegar al club y los que luchan por no hundirse. Incluso el sistema de calificación, dividido en Q1, Q2 y Q3, separa a las once escuderías en estos tres grupos. La historia y el palmarés se han ocupado de asegurar este sistema. Pero, sin duda, donde más se nota la élite y las clases es en los espectadores, en los fans.

Los espectadores de élite

Si estáis acostumbrados, como yo, a ver la Formula 1 por la televisión o habéis ido a algún Gran Premio suelto, os habréis dado cuenta de que existen varias zonas de espectadores. En primer lugar, hay espectadores de grada y espectadores de "pelousse". Dentro de los espectadores de grada, los hay de recta de meta, de curva, de recta de atrás... y dentro de ellos, además, los hay de tribuna y de lo que llamamos "de gallinero". Qué tipo de espectador seas depende del dinero que tengas. La gente con más pasta puede permitirse pagar una entrada de palco en la recta de meta, desde donde en la mayoría de los circuitos se domina todo el asfalto, pudiendo ver la carrera en distintos puntos. Los que menos, tenemos que conformarnos con poner una manta en la "pelousse" y si llueve es un coñazo.

En lo que podemos estar de acuerdo es que si uno no tiene dinero para viajar al circuito y pagar la entrada, seguro que tiene una televisión en la que sintonizar el canal que ofrezca la Formula 1 y disfrutar del espectáculo. Cuando la realización es suficientemente decente, se va a centrar en los puntos que ofrezcan más interés en cada momento y se va a poder ver toda la emoción de la carrera allí donde se encuentre, sin tener que centrarnos nosotros en la chicane de Monza, la 130R o el Muro de los Campeones. La magia de la televisión, que tantas veces se menciona, nos llevará directamente allí. Dicho así, parece que cualquier telespectador está en una clase superior a los espectadores de tribuna, ¿verdad? Cómodo, con tus pantuflas, una cervecita y calentito y seco viendo tu deporte favorito. No parece que pueda haber élites en esto, ¿a que no?

Pues te estarías equivocando. Y mucho.

El pay-per-view, una modalidad de élite

Exacto. Existen sistemas de pago por visión para ver las carreras de Formula 1. En nuestro país, concretamente Movistar TV. Ojo, que no tengo nada en contra de ello, ni mucho menos. Me parece que, si quien tiene dinero quiere disfrutar de la carrera desde la cámara on-board de Kamui Kobayashi, pueda hacerlo, aunque lo único que vaya a ver sea asfalto limpio, coches doblándote y algún accidente ocasional. Los extras que ofrecen las emisiones de PPV merecen el pago, al menos desde mi humilde punto de vista, aunque yo no pueda costeármelo.

Lo que ya no me parece tan bien es que tito Ecclestone venda los derechos, en exclusiva, a este tipo de televisiones. Y no sólo en España, sino también en otros países. El canon por los derechos de la Formula 1 es muy elevado (y si no, que se lo pregunten a Canal 9), es comprensible que las televisiones que pongan más dinero encima de la mesa se lleve la emisión de la carrera. Pero cuando esa cadena es una cadena cerrada, debería haber restricciones.

No es la primera vez que ocurre. A finales de los noventa y principios de la década pasada, cuando Schumacher imponía su ley en los circuitos, la Formula 1 se retransmitía en la 1. Luego pasó a la 2. Y en los últimos años de la hegemonía del kaiser se emitía en modo de pago por visión. Tuvo que llegar Fernando Alonso al Gran Circo y entonces el interés creció. Ni Pedro de la Rosa ni Marc Gené habían despertado tal interés, quizá porque no tenían posibilidades de hacer nada. Pero el joven asturiano hizo una carrera espectacular en 2001 en Minardi, acabando 10º; el interés volvió a despertar. En 2003 y 2004, cuando Briatore lo sube por fin a un coche con posibilidades, la Formula 1 acapara de nuevo el interés de la afición y Telecinco compra los derechos de emisión para ver a un Fernando Alonso campeón en 2005 y 2006. Desde entonces, y hace ya más de 10 años, la Formula 1 se ha visto en abierto en todo el territorio nacional, con mayor o menor audiencia.

Pero esto no será así, presumiblemente a partir del año que viene, en que Movistar TV, igual que ha hecho con el Motociclismo, se convierta en el poseedor único y exclusivo de los derechos de emisión de la Formula 1. Así, sólo el que pueda permitirse el paquete que incluye los eventos del Mundial, que además es caro, podrá vivir la emoción del deporte que más ama. Los demás, tendremos que limitarnos a seguir los comentarios que los CM de las escuderías y diversos medios de comunicación hagan en twitter. O buscar algún sitio en internet que lo emita en directo y que no esté geobloqueado (que sí, que se puede).

Este hecho consigue dos cosas: una, separar a los aficionados a la Formula 1 en aficionados de primera, de élite, los que pueden permitirse el PPV de un paquete carísimo de televisión por satélite, y aficionados de segunda, que tendremos que recurrir a trucos para seguir nuestro deporte favorito; y dos, traer más crisis a la Formula 1.

Pan para hoy y hambre para mañana

Como hemos dicho siempre en este blog, la Formula 1 la hacemos los aficionados. Y sacándonos a la gran mayoría de este deporte, lo único que van a conseguir es que dejemos de seguirlo. O convertirnos en piratas.

Para la FOM, la empresa que gestiona todo lo que rodea a la Formula 1 (FOM significa Formula One Management), el PPV es un caramelito: cobran, cobran más porque pueden poner más pasta encima de la mesa y cobran mucho más porque ofrecen servicios que no ofrecen a las televisiones en abierto. No sólo eso, sino que además se aseguran un ingreso más alto cuando el sistema de PPV quiere asegurarse ser el único medio por el que los espectadores pueden acceder al contenido. Otro elemento del cuento de la lechera de Ecclestone consiste en conseguir vender más entradas en los circuitos, llenándolos, algo que no ocurre hace tiempo. Y quizá, durante un tiempo, esto pueda ser una solución.

Pero, ¿cuánto tiempo podrá aguantarse esta situación? Un Mundial de Formula 1 no es un Mundial de fútbol, que se celebra en un mismo rincón geográfico y puede atraer a gente de todo el mundo hacia el mismo punto durante un mes y llenar los circuitos. Un Mundial de F1 es un Mundial itinerante y la visita a distintos países provoca distintos aforos. No es lo mismo ir a India y vender media entrada que ir a Japón y que no queden huecos ni en la "pelousse". Tampoco puede vender abonos para toda la temporada, porque no hay "partidos de vuelta" en que poder ver a tu equipo en tu ciudad; y son muy pocos los que pueden permitirse viajar con el Circo por todo el mundo. ¿Cuánto cree Bernie que aportará a la FOM un sistema que no genera gastos de publicidad y al que apenas nadie puede abonarse?

No sé cómo estará la situación en otros países, pero en este país nuestro, en el que la gente no puede pagar la luz con la que estar caliente en invierno, tampoco puede gastarse el dinero en pagar un PPV para ver la Formula 1 (bueno, en fútbol sí, en fútbol se hace, pero quiero pensar que los aficionados a la F1 somos algo más racionales). Como tampoco puede gastárselo en entradas. Y no somos pocos. Pero así, lo que harán muchos, sobre todo los que se subieron al carro de Fernando Alonso y los que se subirán al carro de Carlos Sainz (porque yo sí le veo en la F1 pronto y teniendo éxito), es abandonar el Gran Circo. Y perderán interés de nuevo. Y no sé si Movistar TV mantendrá un servicio que no le compran y por el que gasta millones de euros, pero yo diría que no durará mucho. Y Ecclestone perderá el dinero que le llega desde España.

Una posible solución

Alguno podría decirme que la solución está en hacer lo que ha hecho Telecinco este año con las motos, que es poner las carreras cuando le place, incluso cuando ya sabemos el resultado. O aislarnos de redes sociales y el mundo en general. Pero esta solución sólo crea cabreo en el aficionado.

La solución ya está puesta, no hay que crear un parche. La solución está en que Ecclestone pida un sobrecoste para "subcontratar" la emisión de la señal internacional a una cadena pública o en abierto. Esto es, que Ecclestone pida un dinero X a Movistar TV que tendría que sufragar una cadena en abierto (la que elija Movistar TV o la que ponga más pasta encima de la mesa, claro) para poder emitir únicamente la señal internacional (con sus comentaristas como ahora, pero sin previa, personal en el circuito y demás). La cadena en abierto podría tener las señales GPS, los avisos de dirección de carrera, los monitores de tiempo y tal, exactamente igual que ahora, pero sin acceder a los circuitos, meter sus cámaras y tal y sólo emitir la señal internacional.

Personalmente, disfruto mucho con los previos y aprendo muchas cosas. Pero estoy dispuesto a renunciar a ellos por poder ver las carreras. Es más, los previos se graban, sobre todo las piezas, así que podrían emitirse desde un plató, dando paso a los vídeos grabados, en lugar de hacerlos desde el circuito. Y como yo, seguramente muchos de los aficionados a la Formula 1.

Concluyendo

La exclusividad de la emisión de los eventos del Mundial de Formula 1 serán un revulsivo inicialmente, aportando dinero de emergencia a las ya mermadas cajas de la FOM. Pero los patrocinadores, al ver que las audiencias caen, huirán como ratas. Recordemos que al Banco Santander, al patrocinar al equipo Vodafone McLaren Mercedes, le ha reportado grandísimos beneficios, sobre todo en el Reino Unido. Y ya no digo nada sobre patrocinar Grandes Premios diversos a lo largo y ancho del mundo. La Formula 1 genera mucho volumen de negocio y es un portal publicitario importantísimo, dada la presencia de magnates, grandes empresas y grandes clientes en los circuitos. Pero si la Formula 1, la FOM concretamente, no sabe generar ese interés en los aficionados, nadie invertirá en ella o reducirán sus aportaciones a la misma, hundiendo directamente el negocio de Ecclestone.

Yo no soy economista. Pero lo que sí sé es que no estoy dispuesto a hacer un desembolso brutal cada mes para ver mi deporte favorito cuando tengo necesidades más importantes que cubrir. Y, como yo, la gran mayoría de aficionados al Gran Circo. Y, de nuevo, el culpable es el mismo: buscar el dinero a corto plazo en un momento en que no lo hay.


Primera parte: Las escuderías pequeñas
Tercera parte: Circuitos fallidos
Cuarta parte: Cambios constantes y sin fin
Quinta parte: Crisis económica mundial
Sexta parte: Crisis económica mundial

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